Y tú, ¿ya tomaste bando?
Que arrestan al gordo y se arma la gorda. Se me antoja como una analogía a lo que pasó en 1914: Europa estaba en un ambiente bien tenso cuando a alguien se le ocurre matar al archiduque de Austria-Hungría y explota la primera guerra mundial. La semana pasada, el mundo de internet estaba en un ambiente muy tenso por las iniciativas SOPA y PIPA cuando al FBI se le ocurre matar a Megaupload. Y que explota la primera guerra en internet.
Básicamente son SUITS vs HACKERS.
El trasfondo de todo son los grandes dueños de derechos de autor (léase disqueras y casas productoras de cine y TV) que quieren acabar con cualquier cosa que parezca piratería en línea. Lo intentaron por las buenas, hay que reconocerles, tratando de que pasaran unas leyes gandallas que buscaban, en resumen, poder cerrar sitios extranjeros que violentaran contenidos gringos. Les falló; no contaban con internet —pareciera que ni lo conocen. Grandes .coms se sumaron a la lucha: Google, Wikipedia, Wired, entre otros. El numerito se les vino abajo.
Entonces pasaron al plan B: hacerlo por las malas. Supuestamente llevaban 2 años investigando a Megaupload, el sitio más popular para almacenar y compartir archivos de cómputo. El dueño y creador del sitio, un megagordo llamado Kim Dotcom, ya había pisado la cárcel varias veces por fraudes en línea, hackeos y cosas similares, así que se agarraron de ahí para acusarlo a él y sus colegas de lavado de dinero y piratería.
El FBI entró en jueves como película de acción: rodearon la mansión, tumbaron la puerta a patadas y balazos, y encontraron a Kim arrinconado en un cuarto blindado con un arsenal a su lado. Incautaron sus autos de lujo, muchos millones en efectivo, y los servidores de Megaupload. Tumbaron el sitio.
Los autores intelectuales, los dueños de los derechos, festejaron el movimiento, seguramente como lo hicieron en 2001 cuando tumbaron Napster, o en el 2003 cuando lograron cerrar Kazaa. Pero esta vez no fue igual: no contaron con el poder de las redes sociales, los hackers unidos y los ciberactivistas como Anonymous que, en nombre de la libertad, les tumbaron los sitios al FBI, Warner, Universal y una serie de sitios de defensores de los derechos de autor en todo el mundo. Y la guerra fue declarada.
En próximas semanas veremos parte de esta guerra y se enlistarán los principales representantes de cada bando. Mi pregunta es: ¿y los usuarios qué? ¿Dónde quedamos en el pleito?
Pues para empezar, el FBI y compañía ya se pasaron de vivos. Que quieran detener la piratería en Megaupload es una cosa —y están en su derecho. Digo, no nos hagamos gueyes, todos sabemos que en megaupload se subían los contenidos de otros sitios como Cuevana y Taringa. Pero otra cosa es incautar los servidores de Megaupload con todo lo que tenían dentro, que, señores gandallas gringos del FBI, ¡pertenece a los usuarios!
Si yo renté un locker para guardar mi información privada o respaldos de mi máquina, no tienen ningún derecho a llevárselo sin mi autorización y mucho menos a andar hurgando en él. Por Dios, como si no supiéramos que ya lo deben estar haciendo. Y seguramente que comenzarán una cacería de brujas con los usuarios que tengan archivos con derechos de autor ahí. ¿Qué va a pasar si yo decidí respaldar toda la música que compré legalmente o películas que ripié (usando Handbreak jejeje) de DVDs que pagué para poderlos llevar en mi iPad?
Creo que eso de que los usuarios seamos DAÑO COLATERAL no me parece. Hagan su guerrita contra los piratas pero no jodan a los usuarios y la dinámica de internet.
Lo que sí es que escuche por ahí que si eres usuario esos sitios tipo Taringa, descargues todo lo que puedas porque un día de estos podrían ser parte de los caídos en batalla.
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